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viernes, 2 de noviembre de 2007

La escorpora


Este pez puede llegar a medir hasta 50 cm. Tiene el cuerpo fuerte, aplanado por los lados, con una cabeza grande, ancha y llena de espinas. Tiene unos tentáculos oculares cortos y numerosas protuberancias en la barbilla, que ayudan a difuminar su silueta cuando está al acecho. Tienen un color marrón rojizo salpicado con manchas claras y oscuras.

Vive preferentemente en fondos rocosos, desde la superficie hasta grandes profundidades, aunque es mas frecuente a partir de los 20 metros de profundidad. Se alimenta de crustáceos y peces que caza al acecho, permaneciendo inmóvil y absorbiendo fulminantemente a la incauta presa que pasa a su lado sin verla.

Cuando se siente amenazado, este pez alza la aleta dorsal y los opérculos, recubiertos de espinas venenosas. Sin embargo, la defensa es pasiva, nunca ataca en estos casos, solo huye. Como su camuflaje es virtualmente perfecto, es fácil no verlas al bucear cerca de ellas.

Hay que tener cuidado con las manos, pues podemos ponerlas sobre una escórpora sin darnos cuenta y recibir su dolorosa herida, con un dolor persistente y ardiente y una hinchazón considerable, aunque sin consecuencias graves. Las espinas son venenosas incluso cuando el pez ha muerto.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

El Mero


El mero (Epinephelus Mariginatus) es un imponente pez que puede llegar a alcanzar el metro y medio de longitud y pesar 70 Kg. Su cuerpo es alargado y achatado lateralmente. Tiene un color oscuro, verde y marrón, con pequeñas manchas más claras. Alcanza su madurez sexual a los cinco años, cuando mide medio metro. Pero es a los 12 años cuando cambia de sexo y madura como macho. Además, este pez, tiene uno de los mayores niveles de fecundidad con frezas de 340 millones de huevos.

Para defenderse, confía en su enorme tamaño, pero si se ve acorralado recurre a un método peculiar: origina un gran temblor en todo su cuerpo. De este modo, con un poderoso coletazo, provoca un vacío con el que se produce una hélice que gira a gran velocidad.

A pesar de ser confiado, e incluso llegar a acercarse a submarinistas, el mero vive en zonas rocosas llenas de cuevas, grietas y recovecos donde poder esconderse. Suele ocupar un terreno fijo y utiliza escondrijos con varias entradas. Habita en profundidades que van desde los 5 hasta los 200 metros. El mero se localiza en todo el Mediterráneo y en el Atlántico oriental, desde Sudáfrica hasta Portugal.